la vuelta
Pues que me decían que sí, que tenía que llegar temprano y la desdichada carretera de Pachuca a México estaba atascada y me hice dos horas de camino. Y ¡zas!, llego a las 10 y la junta había empezado ya y no me dejaron entrar, de manera que me espera un regaño o una carta de renuncia, lo que se le antoje al jefe.
Creo que no es una buena manera de empezar en la oficina después de 8 días de asueto. Por si fuera poco, la gripe me ha dejado con una garganta que semeja más una cloaca que cualquier otra cosa.
Ahora tengo una junta con el equipode trabajo, así que dejo de escribir y espero que pueda volver a hacerlo mañana.
[te quiero mucho, macutenita de mi corazón]
Saludos
Creo que no es una buena manera de empezar en la oficina después de 8 días de asueto. Por si fuera poco, la gripe me ha dejado con una garganta que semeja más una cloaca que cualquier otra cosa.
Ahora tengo una junta con el equipode trabajo, así que dejo de escribir y espero que pueda volver a hacerlo mañana.
[te quiero mucho, macutenita de mi corazón]
Saludos

No creo que cambie nada de lo que soy o de lo que quiero ser (¿seré todo lo que puedo ser?). Seguiré tan desconectado de algunas cosas, como siempre y seguiré más ateo que antes. Dios se empieza a volver algo muy difuminado. Querétaro seguirá ahí, de manera que yo seguiré por donde estoy. Leeré más, estudiaré mucho más y seré tan torpe al dibujar como siempre lo he sido. Me olvidaré de felicitar a mis amigos el día de sus cumpleaños, pero los querré tanto como siempre.
Pues estamos ya en el último día del ciclo. Estoy a punto de salir a Querétaro a ver a mi familia y realizar el rito que los años, los usos y las costumbres nos han impuesto: se sucederán los brindis por los buenos deseos, la unidad y la fraternidad. Casi es seguro que a mediados de enero, algunos lo habremos de olvidar y seguiremos con nuestra rumbosa cotidianidad. No sé si me consuela el saber que sucede más o menos lo mismo en todo el orbe (o en casi todo). El año de 2003 ha sido un poco funesto en este país y las cosas no se avisoran mejores: nuestros políticos (¿o debería decir, nuestras lavanderas de 120 mil pesos mensuales?) nos han recetado uno de los presupuestos más recesivos y restrictivos de la historia y lo celebraron con gritos y papeles al aire (los muy jijos). Fox siente que "todo va muy bien y saldremos adelante" y no ve más allá de su "ranchito" guanajuatense y de las faldas de su mujer. Los integrantes del legislativo capitalino no discutieron la Ley de Convicencia y han dejado, con esto, una mancha ignomiosa sobre las minorías y sobre la muy discutida civilización a la que aspiramos... podría seguir con un largo etcétera.